Diagnóstico Funcional


Bajo el término Diagnóstico Funcional se incluyen una serie de procedimientos que se originan en el concepto de análisis funcional de las primeras definiciones de la psicología como ciencia de la conducta, la identificación de los eventos de conducta como respuestas específicas a un evento de estímulo. El análisis funcional de la conducta requiere recoger datos conductuales identificados como variables dependientes de una serie de variables independientes, susceptibles de identificarse como tales en un diseño experimental. El concepto se origina en la teoría del aprendizaje y exige examinar tres clases de contingencias: la clase de eventos que desencadena la conducta, la clase de conducta que se desencadena, y las consecuencias que determinan su mantenimiento o extinción.

 

A pesar de que el estatuto téorico del análisis funcional de la conducta en la teoría clásica del aprendizaje ha cambiado en la Psicología y en la Neurociencia Cognitiva en que aquella teoría se integra, la descripción de la conducta es, a nivel descriptivo, idéntica. El estatuto teórico del concepto de conducta ha sufrido, en cambio, modificaciones, al reconocerse que las categorías del análisis conductual no pueden reducirse a una mera descripción de eventos en términos de clases físicas, sino en términos de clases funcionales –en términos descriptivos biológicas- y en términos de clases simbólicas o representaciones –en términos descriptivos propiamente psicológicas; el estatuto teórico de una representación para explicar ciertos fenómenos de conducta depende de su contenido informacional. Los modelos conexionistas permiten integrar estas diferentes perspectivas. En este contexto, la mente se concibe como un sistema de operaciones de cálculo representacional cuya expresión y resultado aparente es la conducta directa o indirectamente observable. La conducta puede ser directamente observable, o puede provocarse experimentalmente de acuerdo con un diseño experimental.

 

La conducta siempre tiene naturaleza intencional, toda conducta es siempre propositiva porque sirve a la función de satisfacer un propósito. El concepto de intención o propósito no debe entenderse en relación con la naturaleza consciente o no-consciente de la conducta. Ese debate es irrelevante. De acuerdo con este concepto de análisis funcional, la conducta puede medirse en sus dimensiones primarias de repetibilidad en el tiempo, duración temporal, y localización temporal. La repetibilidad temporal afecta al número de apariciones de un evento conductual, a la tasa o frecuencia de aparición de ese evento conductual por unidad de tiempo, y a la tasa de cambio de ese evento en el tiempo. La localización temporal afecta a la latencia de respuesta, -la medida del tiempo entre la presentación de un estímulo y el inicio de una respuesta-, y el intervalo temporal, que es el tiempo que transcurre entre dos ejemplos consecutivos de una clase de respuestas. El empleo de técnicas de neuroimagen cerebral permite ampliar el espectro de estas medidas directas al permitir la obtención de medidas de tiempo real durante el proceso de ejecución del proceso que determina la ejecución de una acción en conexión con un evento de estímulo. A partir de estas medidas primarias es posible definir nuevas medidas de análisis.

 

El análisis funcional de la conducta no debe confundirse con su aplicación, las técnicas que se derivan del análisis funcional no implican la manipulación directa de variables independientes y el empleo de diseños experimentales. La evaluación funcional de la conducta proporciona hipótesis acerca de las relaciones que pueden existir entre cierto tipo de acciones y ciertas clases de eventos. La existencia de conductas deseables o indeseables resultan de un proceso de aprendizaje, de cómo el sistema actúa en un entorno físico y social sujeto a una descripción funcional, lo que, en último término, define el concepto de mente. Como ese proceso de aprendizaje consiste en un proceso de extracción y de elaboración de información, las clases de eventos del medio que inducen o instigan ciertas clases de acciones se identifican en términos de una serie de clases simbólicas o representaciones; las representaciones definen las condiciones en que ciertos eventos del medio y ciertas acciones se relacionan. Conociendo tales relaciones es posible establecer un procedimiento de cambio conductual. La investigación se ocupa de conocer estas relaciones e instituir métodos de intervención que explican la razón de la aparición y mantenimiento de ciertas conductas.

 

En este seminario se introducen las técnicas de evaluación funcional de la conducta en la Clínica del Lenguaje y el diseño de aplicaciones para el cambio conductual en el variado repertorio de conductas susceptibles de cambio mediante entrenamiento cognitivo o técnicas de modificación conductual.